EL VIAJE DE NUESTRAS VIDAS

Mi pequeño tesoro del alma, ya por fin estamos en casa, y te voy a hacer una narración del viaje que nos unió a ti:

31/08/2013 – 2/09/2013 VIAJE Y ENCUENTRO

El viaje de nuestras vidas, comenzó el día 31 de Agosto de 2013, a las 17 h., en un vuelo de Barcelona a París, a las 23 h. otro vuelo nos llevaría hasta Guangzhu, dónde llegamos a las 16,30 h., hora china, tuvimos que esperar unas horas hasta las 22 h., para coger el tercer avión que nos llevaría a Guiyang, dónde tú ya, nos estabas esperando. El avión tuvo un retraso y salimos a las 23 h., así que tras una horita más de vuelo, sumada a las 13 h. que llevábamos ya de viaje, llegamos por fin al lugar dónde en unas horas nos reuniríamos contigo. En el aeropuerto nos esperaba la guía, Ángela Zhang Xinai, que haciendo honor a su nombre, fue nuestro ángel,  durante nuestra estancia en Guiyang, ella junto con el chófer nos trasladaron al hotel Pullman Guiyang, donde llegamos a las 1 h. de la madrugada del día 2 de septiembre, el día que tanto ansiábamos que llegara en el calendario, porque era el día, que por fin nuestras vidas se unirían a la tuya. Al llegar, cansados, ojerosos, tras veinticuatro horas de viaje, entre vuelos y esperas, nos duchamos, sacamos la ropa de las maletas y descansamos un ratito, ya que a las 7,30 h., habíamos quedado con Ángela en el hall del hotel, para empezar nuestra  vida juntos. Bajamos a desayunar, y yo tenía el estómago totalmente cerrado de los nervios por verte, no pude ni comer.

 Llegamos al registro pasadas las 9 h. de la mañana, llegábamos con media hora de retraso a nuestra cita, ya que el caos de circulación que hay en Guiyang es increíble, la realidad supera la ficción y nunca podría imaginar lo que alguna vez había visto en la tv sobre el tráfico en China. Ángela nos fue explicando cositas de Guiyang durante el trayecto y como incluso los coches, según la numeración de sus matrículas circulaban unos días u otros a la semana, para reducir el tráfico diario imposible. De camino al registro, me sorprendió tanto aquella zona de China, personas y coches se confundian en el asfalto y el pitido de los coches era continuo, las normas de tráfico no se respetan en absoluto y cada uno circula por donde puede y como puede, también me llamó la atención lo antiguo que era todo, coches, camiones, bicicletas, motos, … era como retroceder en el tiempo medio siglo. Las calles estaban repletas de personas caminando de un lado a otro, y por todos lados habían paraditas de gente vendiendo fruta, verdura y lo qué podían, para ganarse la vida, los edificios también eran muy antiguos, las ventanas prácticamente todas tenían rejas y también mucha suciedad. Este trayecto al registro, creo que no lo olvidaré en la vida, ya que fue un contraste enorme del mundo en que nosotros vivimos. Pero me sorprendió, que pese al caos, la gente vive con  total normalidad esa vida.

Cuando llegamos al registro, subimos en un viejo ascensor, el cual pese a ser muy antiguo y destartalado, recubierto de una lámina de madera, tenía una pequeña tv en su interior. Salimos del ascensor, con la curiosidad de sí estarías ya esperando, y así era, entramos a una sala donde tú nos esperabas junto a tú mamá de acogida, cuando nos vistes nos regalástes tu primera sonrisa. Mi alma se iluminó al verte, por fin había llegado el momento de nuestro encuentro tan soñado y tremendamente esperado, parecía increíble, un sueño … Tú mamá de acogida, cogió unas fotos nuestras, que yo le había enviado a Sandra Ucieta, hacía unas semanas por mail, para que nos fueras conociendo y enseñándote las fotos, fue diciendo quien éramos cada uno, papá, mamá, jie jie (hermana mayor), no quisimos cogerte, ni besarte en ese momento, aunque lo deseábamos con todo el alma, pero queríamos dejarte tú espacio e irnos ganando tu confianza, y así, empezamos a hablarte y a darte algunas cositas, como algún juguete, globos, una piruleta, … Fue un momento mágico, lo tendré grabado siempre en mi memoria, jamás olvidaré tu primera sonrisa cuando nos vistes, ni tu preciosa cara que nos enamoró desde el primer día que vimos tus fotos, eres la dulzura personificada, hijo mío, tus ojos tienen una luz inmesurable y lo mejor de todo, es que no llorástes en ningún momento. Por fin, pude cogerte en brazos, en el momento que tuvimos que hacer la foto para el libro de familia chino y pude achucharte y besarte por primera vez, qué momento tan deseado y único, cuánto tiempo lo llevaba soñando. Fue maravilloso, por fin te tenía pegadito a mí, que sensación tan indescriptible, no hay palabras … tantos años deseando ese momento y por fin había llegado. Creo que hasta hace unas semanas, mi sensación era de estar soñando, pero ya he podido asimilar que estás en mi vida, porque te aseguro que toda la estancia en China y al menos una semana después de haber llegado a casa, mi sensación era esa, la de estar soñando, no me podía creer que algo tan grande y tan deseado me estuviera pasando de verdad.

Tras todo el papeleo y los trámites, cuando llegó la hora de marcharnos, tú mamá de acogida se había marchado sin despedirse, supongo para no hacer el momento de la despedida más duro,  tú la buscástes con la mirada y al no encontrarla, tu hermana que mientras hacíamos los trámites, estuvo en todo momento contigo, jugando, hablándote y acercándose a ti, te cogió en brazos y salimos del registro para iniciar nuestra vida los cuatro. Ahí empezaba nuestra vida juntos y por fin eras nuestro hijo legalmente, aunque para mí siempre has sido y serás mi hijo, pese a que lo ponga en un papel, no concibo que haya podido estar estos dos años sin ti y día a día intento recuperar ese tiempo perdido, teniéndote las veinticuatro horas del día conmigo.

Me encantó poder conocer a tú mamá de acogida, la persona que te había cuidado estos últimos diez meses y que te había dado todo el cariño y calor de una madre, ella mediante la guía, me estuvo explicando todo lo que pudo sobre tus hábitos y costumbres, y a ti se te veía que la querías como a una madre, eso ha sido un alivio, ya que a mí sólo me importa tu bienestar, el saber que habías estado bien cuidado y querido, hasta que fuésemos a buscarte era una alegría para nosotros. Ella tuvo un maravilloso detalle, nos entregó un pequeño álbum de fotos, de tu estancia en la casa de aquella maravillosa familia, así cuando seas mayor podrás tener ese recuerdo de tu infancia y yo he podido comprobar con esas fotos, que realmente te han querido y cuidado como a un hijo. Ella no sólo te ha cuidado y querido, también te ha educado y enseñado. Antes de los dos anitos ya no llevabas pañal, ni para dormir, comes sólito, ayudas a vestirte y a ponerte los zapatos, te duermes sólito, … eres un sol de niño, ni soñando podía imaginar a un ser tan hermoso, noble y bueno como mi hijo.

Parece mentira, lo bien que te adaptastes a nosotros desde el primer momento, parece como si toda la vida hubiésemos estado juntos. Cuando llegó la hora del baño, por la tarde, te negabas a quitarte la ropita y pensamos que si te metíamos en la bañera con ropa, no te quedaría otra que quitarla al final y así fue. Papá se metió contigo en la bañera y fue jugando contigo, mientras que yo y tu hermana te mirábamos embelesadas como reaccionabas a tu primer baño. Dentro del agua estuviste tan a gustito, que todos los días esperas tu baño, que no perdonas.

Aquella noche, te dormístes cansadito, de un día tan intenso y lleno de emociones y cambios, para un ser tan pequeñito como tú. Eres un dormilón y aunque por la noche te levantamos unas tres veces a hacer pipí, te volvemos a acostar en tu cunita y te vuelves a dormir sin problema. Parecía un sueño, pero sí, por fin ya formabas parte de nuestras vidas, y tu carita angelical y preciosa no dejamos de contemplarla, mientras dormías.

 

02/09/2013 – 7/09/2013 DÍAS EN GUIYANG (GUIZHOU)

Nuestra primera semana, en Guiyang, fue más o menos como vivir en una burbuja, ya que aparte de las salidas y excursiones del itinerario marcado por BLAS, nuestros días pasaron entre el hotel y el centro comercial que estaba adosado a él. El martes 3, visitamos la Torre Jia Xiu, situada en la misma capital de Guiyang, al lado del río, ahí nos hicimos nuestra primera foto los cuatro juntos, nuestra familia ya estaba al completo. Los días que estuvimos en esta ciudad, no vimos el sol ni un solo día, nos acompañó la lluvia y el frío, no íbamos preparados para ello, ya que llevábamos casi todo ropa de verano, porque nos habían dicho que pasaríamos calor, pero realmente el calor lo pasamos la semana siguiente en Guangzhu. Otra de las excursiones que hicimos fue al Templo Hongfu, un templo budista, precioso, pero el cual estaba apartado de la ciudad y el frío se notaba mucho más, ya que se hallaba situado en la montaña. Poco antes de llegar al templo, hasta justo la entrada, el camino estaba plagado de monos, paramos e hicimos algunas fotos, muchos otros visitantes les echaban comida y ellos se acercaban tanto a los coches que daba miedo atropellar a alguno, ya que incluso se ponían delante de los vehículos.

Lo cierto, es que es muy complicado moverse sólo en un lugar como éste, sin conocimientos del idioma, ya que la comunicación se hace muy complicada, a veces imposible, por ello nuestra guía era nuestro pilar para movernos por todos lados, nos ayudaba a pedir la comida en los restaurantes o ir al super a comprar, pero muchos momentos del día no estábamos con ella, nos defendíamos como podíamos, además el inglés, tampoco es un idioma que se conozca mucho en aquella zona, tan sólo en el hotel y sitios públicos, por tanto, la comunicación resulta muy complicada.

Una de las cosas que me habían advertido, pero hice caso omiso, fue el tema de las comidas, realmente pensé que no tendríamos problemas, porque nos gusta la comida china, pero en Guiyang, lo normal es que todo sea muy picante y por tanto nuestra dieta quedó tremendamente limitada, además la manera de preparar los platos era bastante aceitoso y el último día que estuvimos allí, ya no podía ni comer, tenía el estómago totalmente revuelto. Esos días perdimos peso y todo, y me acordaba continuamente de los consejos de los compañeros que habían viajado anteriormente recomendando que nos llevásemos de casa, latas, envasados, embutidos …

Esta semana, pequeñito mío, tú también comistes fatal, me lleve lo necesario para hacerte biberones y papillas, potitos de frutas, … pero no querías nada, que no fuese arroz, fideos, tortitas, crakers o galletas, así que aunque tampoco había muchas más alternativas, no quería agobiarte tampoco con el tema de las comidas, hasta que no llegáramos a casa, bastantes cambios habías tenido ya, aunque la adaptación fue perfecta desde el primer momento, increíble, parecía que llevabas con nosotros toda tu vida, tan sólo llorastes un par de noches al ir a dormir, llamando a “ma”, quise suponer que era tu mamá de acogida, a la que añorabas de noche, porque durante el día no te daba tiempo a añorar, ya que te teníamos totalmente entretenido; saliendo, jugando, … pero realmente admiro tu capacidad de adaptación, aunque supongo que con tanta atención y cariño, la adaptación es mucho más fácil, y el estar juntos los cuatro, las veinticuatro horas del día también facilitó muchísimo este proceso.

7/09/2013 – 14/09/2013 DÍAS EN GUANGZHU (GUANGDONG – CANTÓN)

El sábado 7 de septiembre salimos rumbo a Guangzhu, el trayecto duró una horita y a mediodía nos reuníamos con Aurora, Angelines y sus maravillosas familias. El encuentro con ellos fue tan familiar, como si ya nos conociésemos y aunque si nos conocíamos de nuestro chat de washapp, ya que llevábamos conversando más de dos meses casi a diario, nunca antes nos habíamos visto anteriormente. Pero habíamos compartido tanto !!! desde días antes de la asignación, y todos los momentos tan emocionante posteriores, los habíamos compartido minuto a minuto, nuestras alegrías, preocupaciones, risas, lágrimas, dudas, … En esos días juntos, fuimos casi inseparables y compartimos excursiones, papeleos, comidas, compras, … Allí nuestra guía fue Natalia, la misma guía que una semana antes nos recibió a nuestra llegada a Guangzhu y nos acompañó a coger el vuelo a Guiyang. Tuvimos mucha suerte con nuestra dos guías, que eran maravillosas personas y profesionales. Un pequeño autobús nos condujo al hotel Marriott, a las tres familias, allí nos reuniríamos con otra familia que había sido asignada en esta provincia y ya llevaba una semana allí.

El domingo 8 de septiembre, era un día especial, cumplías 2 añitos, y para nosotros fue maravilloso poder estar a tu lado en ese día y en tú país de origen. Podíamos felicitarte, achucharte y besarte, un regalo para nosotros. Este día fuimos de excursión a visitar la Casa antigua de familia Chen, el calor era insoportable, tú estabas muy agobiado por tanto calor y tuvimos que refugiarnos un ratito en la tienda de recuerdos que había dentro de la casa, ya que allí había aire acondicionado y al menos no notábamos el calor, el contraste de temperatura de Guiyang a Guangzhu era casi de 20º C, de pasar frío, pasamos a un calor extremo y húmedo, el contraste era muy fuerte y sobretodo para tí, chiquitín mío.

El lunes 9 de septiembre, visitamos el parque Yuexiu, estaba muy cerquita del hotel, era un parque muy bonito, con un lago con barquitos y otra vez, volvimos a pasar una calor tremendo, lo bueno es que cuando volvíamos a la habitación del hotel estábamos genial con el aire acondicionado y por las tardes antes de cenar cada noche íbamos con las familias a la piscina del hotel, que a ti te encantaba.

El día 10 de septiembre estuvimos de papeleo en el Consulado Español, para sacarte el visado, para entrar a España y el día 11, fuimos a visitar el Parque Lignan, un parque temático, en el que pudimos disfrutar también de espectáculos malabares y bailes, también el calor fue protagonista y nos acompañó toda la visita al parque.

El jueves 12 de septiembre, era mi cumpleaños y el mejor regalo del mundo habías sido tú, días antes, además teneros a los tres a mi lado las 24 horas del día, que más podía pedir, fue el mejor cumpleaños de mi vida, además en un país precioso y muy especial para mí, igual que para ti. El hotel tuvo el detalle de regalarme un pastel, que a ti te encantó. Ese día fuimos al mercado de las imitaciones, habían un sinfín de tiendas, con todas las marcas que podamos imaginar a unos precios totalmente baratos, pero allí sí que realmente llegástes a agobiarte más que ningún otro día. Además regresamos andando al hotel y el calor hizo que llegásemos cansadísimos y agobiadísimos nosotros también.

El viernes 13 de septiembre, fuimos al Consulado español a recoger vuestros visados y los Libros de Familia, donde ya también constabas en él, todo salió redondo, no podíamos pedir más. Ese día Aurora, Angelines y sus familias se marchaban por la tarde rumbo a España, nosotros marchábamos al día siguiente, así que se nos hizo un poco aburrido ese último días sin ellos, los echamos muchísimo a faltar. Además nos quedamos con la pena de no poderlos despedir, supongo que cosas del destino. Pero ya hemos quedado que tenemos que hacer un encuentro no muy tarde en algún punto medio, ya que Aurora y su familia viven en Santander y Angelines y la suya en Madrid.

El sábado 14 de septiembre, abandonamos el hotel a las 18 h. de la tarde dirección al aeropuerto y allí tuvimos que esperar desde las 19 h. de la tarde que llegamos, hasta las 23,55 h. que salía nuestro avión rumbo a Amsterdan, la espera se nos hizo muy pesada, pero una vez en el avión, cenamos e intentamos dormir algo, como siempre yo no pude pegar ojo, ni tu padre tampoco, ya que iba vigilándote. Pero tú dormistes prácticamente todo el trayecto hasta Amsterdan que duró más de 12 horas. Al llegar a Amsterdan, tuvimos que correr muchísimo, ya que el avión a Barcelona salía en una hora, y teníamos que embarcar, pasar el control y llegar después de recorrer un montón de pasillos a la zona dónde teníamos el embarque, con todo eso, ya estaba amaneciendo, eran las 7 de la mañana, hora europea, y a las 10 h. de la mañana llegábamos a Barcelona, este trayecto de dos horitas, también lo volvístes a hacer dormidito, así que no te enterástes para nada del largo viaje.

En el aeropuerto nos esperaban tus abuelas, la tata, tu primita Abril y tus tíos Rafa y Maribel, todos estaban deseando conocerte y fue un encuentro muy emotivo entre risas y lágrimas de emoción. Tú mirabas alucinado a todos y supongo que no entendías que pasaba con todas aquellas personas que no habías visto nunca, queriéndote besar, abrazar y diciéndote cositas. De allí fuimos a casa de los abues a ver al abue, que tuvo que quedarse en casa, ya que no cabíamos todos en los coches y de allí ya por fin nos fuimos a nuestra casa, dónde te recibieron todos nuestros animalitos a los que desde el primer momento nunca has tenido miedo y has apretujado, achuchado y estirado del rabo, pero ellos te adoran. Todos te adoramos mi AMOR.

 

También hay que decir que en Guangzhu, la diferencia con Guiyang era abismal, tanto a nivel cultural, culinario, clima, … Había desaparecido la circulación caótica, allí se respetaban señales y carriles, la comida era mucho más buena y variada, los edificios mucho más modernos, rascacielos y edificios preciosos, todo el paisaje muy cuidado, coches incluso mejores de los que tenemos aquí, aunque habían puestos de comida en la calle y personas ganándose la vida, era mucho más ordenado todo y limpio. En el hotel incluso teníamos comida de todo tipo, el peso que perdimos la semana anterior, lo ganamos estando el Guangzhu, teníamos incluso un McDonals enfrente del hotel y dentro del hotel habían unas galerías con un Starbucks, en el que hacían unos sanwichs buenísimos.

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